Hacia los años ochenta, nació una nueva generación de escritores. A caballo entre varias culturas, conscientes de la apertura de las sociedades africanas al mundo moderno y del impacto en ellas de la globalización desenfrenada, los novelistas "afroparisinos", como los llama BENNETA Jules Rosette, o los escritores de la "Migritude", como los llama JACQUES Chevrier, no reivindican una identidad cultural basada en la raza o el origen geográfico. Su planteamiento se basa en una nueva identidad, a medio camino entre la africana y la francesa.En sus obras, estos escritores retratan a personajes enfrentados a los dramáticos problemas de la inmigración, contra los que están decididos a luchar. Por eso sus obras llevan el sello del multiculturalismo y la integración. Se autodenominan "literatura-mundo" para demostrar su voluntad de trascender las barreras culturales, étnicas y geográficas impuestas por la historia.