En Huracán, Huracán... cálmate, un joven espíritu de tormenta aprende que la fuerza no solo vive en los vientos que rugen, sino también en la capacidad de calmarse. Cuando sus emociones suben, la isla tiembla, el cielo se oscurece y todos corren a esconderse... todos menos Atabey, la Madre antigua, que lo enfrenta con calma en lugar de miedo. Con guía suave, respiración y un sentido de pertenencia, Huracán descubre cómo sostener su poder sin romper el mundo. Un cuento lírico, con ritmo de isla e inspiración espiritual taína, sobre emociones grandes, autocontrol y un amor que nos enseña a suavizarnos.