¿Qué podemos hacer ante la crisis ambiental y civilizatoria que enfrentamos? Dudando de soluciones inmediatistas y escuchando su intuición, la autora aborda esta pregunta desde sus prácticas artísticas, imaginando el límite de una nube mientras recorre los caminos de algún páramo andino.
Al imaginar ese límite, nos invita a transitar por la complejidad de la ecosofía; este recorrido supone romper las fronteras disciplinares que hemos creado para comprender nuestro mundo, cuestionar los dualismos de valor y, sobre todo, situarnos en otro lugar respecto a la absurda creencia del antropocentrismo. Para imaginar el límite de una nube, hace falta también dejarse permear por ella como si fuéramos una planta, sentir una bocanada de niebla entrando a los pulmones, al mismo tiempo que se observa la condensación del agua flotante en los pelitos dorados de las hojas de un frailejón.
El principio metantrópico surge de esa búsqueda: se trata de una manera de proceder, de conocer y de relacionarnos con los seres y fuerzas de nuestro planeta vivo. Nos propone una posibilidad ética frente a la crisis que enfrentamos. Es un punto de partida que en este libro se elabora desde el análisis de prácticas artísticas, pero que puede comprenderse como una epistemología en la que se entrelazan el pensamiento científico, la filosofía de la sensibilidad y una espiritualidad situada en la inmanencia.
Este libro recibió mención de honor en el concurso Alejandro Ángel Escobar 2024 en ciencias sociales y humanas.