Lejos de la épica homérica, un joven regresa a su pueblo natal después de años de ausencia. Acaba de enterarse de la muerte de su hermano Andrés. Al llegar lo esperan Abel, su padre, junto a otros dos viejos amigos. Los tres habitan un tiempo suspendido, compuesto de borracheras y mates interminables en un pequeño pueblo a orillas del Paraná, en el que las fotografías en el interior de las casas no se renuevan, como si no hubiera nuevas historias para contar y recordar. Sin embargo, esta aparente calma esconde un secreto escalofriante que se vuelve incontenible a medida que avanza la noche y se escuchan tiros cada vez más cercanos.
Con un estilo austero y sugerente, Ezequiel Pérez construye una atmósfera asfixiante, con el río como único testigo memorioso. Hay que llegar a las casas, su primera novela hoy ya ampliamente reconocida, se ha convertido en un libro ineludible de la literatura argentina contemporánea.
En esta hermosa novela de Ezequiel Pérez, el terror y el suspenso crecen a la vera del río y de los silencios, como si una trama de Saer hubiera sido intervenida por Stephen King.
Gabriela Cabezón Cámara