Todos estábamos a la espera, publicado originalmente en 1954, es el primer libro de cuentos de Álvaro Cepeda Samudio y una obra fundamental de la narrativa colombiana del siglo XX. En estos relatos, ambientados entre Colombia y Estados Unidos, el autor explora la soledad, la espera, la infancia, el amor y la alienación a través de personajes suspendidos en un tiempo incierto. Con una prosa experimental, marcada por el monólogo interior y la fragmentación narrativa, Cepeda Samudio construye historias de gran fuerza poética que anticipan el boom latinoamericano y dialogan con la literatura moderna anglosajona.
Este libro marcó una ruptura con el costumbrismo rural predominante en la literatura nacional de la época, introduciendo un modernismo urbano y universal influenciado por autores norteamericanos contemporáneos como Hemingway. La mayoría de los relatos fueron escritos durante la estancia del autor en Nueva York, ciudad que él mismo describió como un espacio de "soledad sin solución" donde los personajes, a menudo anónimos, comparten el sentimiento de la espera y la angustia. Utiliza una prosa experimental, fragmentos y monólogos interiores que anticiparon el boom latinoamericano.
El mérito de estos cuentos radica en cómo abordan temáticas como la soledad, la sexualidad, la interioridad, la condición de la mujer, la marginación, el poder y la relación con el otro en la ciudad moderna, todo desde un punto de vista personal y con complejas técnicas narrativas. Que el autor situara sus ficciones en lo urbano resulta secundario, pues en La casa grande regresaría al mundo rural; aun así, Cepeda Samudio encarna el espíritu de una ciudad dinámica y pujante. Su postura vital, forjada como periodista, publicista, vendedor, compositor y director de cine, le permitió explorar mundos diversos.