¿Por qué las quejas en el ámbito amoroso son una constante en la vida de las mujeres, incluso entre las solteras? ¿Por qué se considera la «belleza» como un capital tan importante? ¿Y por qué es tan común que las mujeres «adopten» a sus parejas, cuidando de ellas, por ellas y para ellas? Y en cuanto a los hombres: ¿por qué no solo evitan la experiencia amorosa, sino que además son ridiculizados cuando se enamoran? ¿Por qué el trabajo ocupa un lugar tan central en sus vidas, al igual que la sexualidad activa, marcada sobre todo por la idea de la cantidad («¿con cuántas has estado?»)? Para explicar estas cuestiones, Valeska Zanello propone la metáfora de la «estantería del amor». La imagen de la estantería pone de manifiesto la profunda diferencia cualitativa y de inversión que tiene el amor romántico para las mujeres y los hombres. Para ellas, se trata de algo identitario, motivo por el cual persisten incluso en relaciones abusivas. Para ellos, se trata de una fuente inagotable de ganancia afectiva.